El chileno GARRIDO, en esta embriaguez creativa, que recrea un espacio cósmico infinito con todas las criaturas del Génesis y algunas otras que también tiene que estar, da da difusión y emoción a todo un imaginario, una alegoría, una síntesis, a lo barroco, a todos los engranajes conceptuales que quiere que estén presentes y nos transmitan su bendición o condenación.
A muchos nos retrotraerá hasta El Bosco, salvando evidentemente el mar de siglos y motivos, pero su concepción es similar respecto a la trama, el ensamblaje y la dicción. Al final, todo esa figuración se nos hace omnipresente, endiabladamente exuberante, un artificio que goza de la verdad en su puesta en escena.
La contemplación de estas obras se queda prendida por la fascinación que ejercen en cada palmo de su superficie, en lo visionario y surrealista de esos collages que paradójicamente nos desnudan al descubrir el universo mental que día a día nos angustia o nos preocupa o nos motiva.
El estómago de la utopía no tiene coordenadas. Avanza por el lado oriental de las bestias y en un monte de Córdoba / regado por muchas sangres / pierde batallas / pasa hambre. El pensamiento tiene más nieblas que el cuerpo y sus variables nunca tocan la lira. (Juan Gelman)
Las construcciones escultóricas del italiano MELOTTI son a modo de caligrafías en el espacio y no parece que estén radicadas sino semejar criaturas filiformes, ya tenga una apariencia afín u otra geométrica o constructivista.
Por lo tanto, son vehículos espacio-temporales de ideas en desarrollo, de entornos y ambientes, de cábalas y signos, cuya significación están en la morfología de la forma, en lo aéreo de su simbolismo, en lo poético de su realidad imaginativa.
Estamos, pues, ante una obra de la modernidad, de sus aspiraciones a revolucionar conceptos y géneros, categorías y enfoques, partiendo de distintas perspectivas, aunando abstracciones con figuración como representativas del pensamiento y de la vida.
El azar corta las entrañas de la corrupción, pasa el Poder y cierra la heridaza. Laten adentro impotencias del pobre, las letras de lo inefable huido, tratados de la razón domada. Al lado de los derechos humanos del pasado sangran sin abrigo los derechos humanos del presente. La crueldad usa uñas buenas. (Juan Gelman)
Miles de hilos finos se compactan o se abren, se amoldan o armonizan, sus múltiples formas, su sentido, direcciones, han surgido de la función de los materiales y de los procesos de elaboración. Son cuerpos volátiles en un principio.
Después son atmósferas celestes o paisajes en homenaje a los pintores holandeses que hicieron de ellos los lugares por excelencia del placer de la pintura. Incluso podrían considerarse como el medio ideal donde el enigma de lo sobrenatural tiende por fin a expresar las ansias de trascendencia del hombre y su anhelo de infinito.
Cuenca es un lugar de peregrinación plástica, un fenómeno extraordinario en el arte español del siglo XX gracias al encuentro de Fernando Zóbel, Torner y Rueda. Allí se incubaron las grandes y pioneras experiencias que serían un paradigma formal e imaginativo de las oleadas estéticas que vendrían después.
En ese territorio el conquense MOYA, desgraciadamente ya desaparecido, desarrollaría una creación en la forma de un proceso de secuencias únicas -aunque en la época tuviese antecedentes y simultáneos-, cuya gravitación geométrica, figurativa, cromática, configura un universo confinado de espíritus imperecederos, que sólo quieren estar solos y devorarse entre ellos.
M. Yourcenar supuso que reconoceríamos sobradamente ese mundo encerrado pero infinito, en el que pululan minúsculos y obsesivos fantasmas: descubrimos en él el cerebro del hombre. Ahora que he podido acceder a la obra de este artista tengo claro que esa pintura entraña un caudaloso refugio de significados, una mística en la que se detecta una clara preocupación por la muerte, ironía y azar. El diez por ciento de esperanza de la que hablaba Rothko ya se ha ido, y además sin despedirse.
La muerte no interpreta sus textos, no lee lo que se va a llevar. (Juan Gelman)
Ya se ha dicho que la estatuaria mítica surge a partir de pequeños objetos de bronce y que guarda una connotación de fuerza, mito, epopeya.
Pero el búlgaro KRUM no pretende nada de eso, él simplemente ha dado con la solución estética adecuada para elaborar su medio expresivo porque el formalismo conduce inevitablemente a un vacío artístico. Materiales livianos que meticulosamente moldeados le sirven para transparentar ese aura de incorporeidad, ingravidez, que tiene un significado muy concreto. Son piezas que se configuran como pruebas de vida si bien su significación consiste en ser apariciones fugaces para buscar otro destino.
Y ese es su espíritu de liberación. de vuelo, de acabar con las sombras, de metamorfosear las formas, las esculturas, vaciarlas y esquematizarlas, ofrecerles un designio que compartir o una aspiración como la suya.
Lo visible es incomunicable / el que tiembla tiene ojos que vieron las ignorancias de la vida. Lo irreal que habita el real es la última de las historias posibles. (Juan Gelman)
Casi estatuas de mujer pintadas en una postura de meditación y recogimiento. Sin embargo, esas criaturas muestran su interior sanguíneo, visceral, lingüístico, para hacer visible la tumescencia de su espíritu, la exaltación de su ser. No son cosas, son naturaleza y vida.
Y se conciben, y así las procrea y percibe la búlgara STEFANOVA, como carne y espíritu, como silencio lleno, no vacío, como significado y significante, como símbolo y signo. Son ella misma, así lo espero, transmutada en sensualidad, pensamiento y fugacidad.
Pero además este esquematismo figurativo con flujos o fondos cromáticos claves en el desarrollo de sus obras, entraña un sentido conceptual respecto al destino finito de la existencia, una evolución presentida hacia su término, pues lo cierto y verdad es que el poder del arte va a zonas más profundas que toda racionalidad consciente.
Los que besan les tiran piedras a sus monstruos. La tarea de matar a la muerte cabe en una caja china / La pasión escribe sitiada por la desdicha general. (Juan Gelman)
La frase de Willem de Kooning referente a que el artista debe vivir su angustia sin refugiarse en el estilo es un indicio para reconocer los rasgos de una obra como la de la escocesa DOUTHWAITE.
Sus muñecos no son tales si ahondamos en el enfoque de su morfología, que busca un trasunto plástico más allá de una figuración de percepciones grotescas, extrañas, configuradas como un ámbito de realidad a caballo de la deformidad y el menosprecio.
Sin embargo, bajo esas configuraciones animalizadas, caricaturescas y extravagantes late un instinto irónico de vida empeñada en infundir un aliento impío, irreverente y burlesco sobre la misma condición artística y su falsa definición
La compasión tiene lotes estériles, necesitan que secuestro / tortura / asesinato / sean palabras sin materia, distraídas / retrocedentes / no pegadas a dictadura militar / a cuerpos vivos tirados al océano. (Juan Gelman)
La pintura gruesa y bien recalcada, el pesimismo, la soledad, la brutalidad, incluso la fealdad, que se vean nítidamente. Dicen de él que es un realista duro que ha pertenecido a la escuela del "fregadero de cocina".
Lo cierto es que el inglés Bratby acentúa en sus obras un espíritu de discordia y rebeldía que se contempla aún con una difusa incomodidad, quizás, porque como expresaba H. von Hofmannsthal hay que esconder la profundidad en la superficie.
Incurre por lo demás en una atmósfera intimista que al mismo tiempo es el reflejo de una sociedad áspera, abarrotada de desventuras, de pesares, de malvivires, que ya le pesa la hostilidad de su mirada, la tristeza y el desamparo.
Los médicos de la melancolía dan recetas / no sirven hay / necesidades / manos vacías / desasosiegos del candor. (Juan Gelman)
Representantes supuestamente demócratas que son tarugos, demagogos, gritones, inútiles, nocivos, cansinos, solamente válidos para la caricatura, lo grotesco, lo irrisorio, lo burlesco y lo ridículo.
El norteamericano GROPPER, adscrito a un mal llamado realismo social, es impecable en la consecución de una iconografía en la que retrata un poder en descomposición, nauseabundo, hipócrita y chillón, que desenmascara al trasplantarles esas caretas tan fidedignas que son tal y como les corresponden.
La visión pictórica parte de una patología de carne y espíritu, de rigor y maldad, de un sistema carente de una mínima dimensión, más bien de una negación equivalente a un vacío cruel y endogámico.
Pero también forma parte de una obra sardónica que se desempeña con una mala leche gozosa y festiva de ver así expuesta una deshumanización tan real como esperpéntica, tan magníficamente perfilada, cromática y formulada.
La soledad sin demagogias tiene la transparencia del secreto / malayerbas crecidas / tormentas del deseo. Escupen sangre cuando se las golpea y nada cambia su forma atravesada. (Juan Gelman)
La Embajada de Cuba en Madrid, con motivo del día de la Cultura Cubana, cuelga el día 22 de octubre en sus salones las obras de cuatro artistas originarios del país. Patricia Martínez Anglada, Silvia Rodríguez Rivero, Diana Balboa y Felipe Alarcón Echenique exponen lo que es la sustancia de sus creaciones en línea directa con sus sueños, realidades y querencias en lo referente a una isla que es capaz por sí misma de engendrar todo un caudal de pasiones y encuentros.
Diferentes vivencias, distintos estilos, diversos imaginarios, conforman una gran repertorio simbólico, biográfico y caribeño que es la presencia táctil, animada y viva de un caimán pensativo al mismo tiempo que dionisíaco y surrealista. Una síntesis de mestizajes y topografías bailando y celebrando no haber perdido el son.
La tierra ha de ser luz, y todo vivo debe en torno de sí dar lumbre de astro. (José Martí)
Paulatinamente estas metáforas cerebrales se van deshaciendo aunque su materia tanto se densifica como se va haciendo líquida. Su materia está en esas manchas, salpicaduras, regatos, acequias y arroyos que hablan, se desperezan y flotan.
Toda esta trama, amalgama y foco fosforescente creada por el catalán ESTARTÚS, funciona, por un lado, como un sintagma cromático, o como un núcleo plástico que conforma una abstracción viviente, entre una vida que se dispara en todas las direcciones y una muerte que aguarda su disolución.
Y, por otra, una carnalidad que busca su idealización en la mirada que recibe y se deposita en ella, que quiere mostrar su belleza y su expresión enérgica, orgánica y dinámica un día más, trazo a trazo, chorro a chorro, gesto a gesto. Se está explorando otra dimensión para que ella esté allí.
Las lentitudes del amor labran y pintan ojos sin alas todavía. El alba canta sin camino en noches fieras. Los cobardes acuestan miedos en las crepitaciones del desastre. No lo saben cuidar. (Juan Gelman)
La italiana RAMA, que acaba de fallecer, tuvo claro durante toda su vida, que la única forma de ser y conseguir un reconocimiento era el rebelarse contra los papeles tradicionales, modernos y contemporáneos que los de siempre le tenían reservado.
Su obra, a duras penas considerada, la convirtió en una imaginería explícita de acusación, transgresión y demolición, hasta el logro de un feísmo plástico, escatológico y sardónico, que representaba a la figura femenina como tragedia y provocación, confinada y aun erecta, viva y superviviente aunque fuese mutilada.
Toda su concepción formal, tan bien configurada, marca esa línea de desencanto y opresión, incluso la enardece, la exhibe como un mazazo dado a la mirada, como un simulacro de perversión beatificado y con razón arrogante.
Los límites se ahogan en sus límites y nadie les da un pañuelo para que lloren de una buena vez. (Juan Gelman)
Uno de los artistas que siempre tenemos presente en nuestra memoria, Durero, escribió que "tan firmemente está atrincherada la oscuridad en nuestro espíritu que aun a tientas nuestra búsqueda fracasa".
Quizá por ello, las obras silenciosas del colombiano BARRIOS están impregnadas de esa oscuridad, de ese mutismo revelador de formas circunspectas que se adentran en el interior de la mirada, bajo un misterio que esconde unas existencias que son las que él mismo lleva masticando entre pensamiento y acción.
Es verdad que como dice Elster, cada elección que se realiza al crear una obras de arte funciona como una restricción de cara a posteriores elecciones, lo cual no es importante si las capacidades productivas culminan en la realización perseguida y deseada, en una epifanía que es iluminación y consagración. Una gran habilidad técnica puesta al servicio, en definitiva, de una penetración que constata una realidad que conjuga la fuerte densidad de lo simbólico, lo irreal y lo negro.
Un poema que sea más fuerte que el olvido. Un poema que el tiempo ya no puede vencer. (Benjamín Prado)
El peruano MARTINAT, en sus instalaciones, se plantea una interacción con el espectador, el cual confluye en esos espacios, participa, escribe, dialoga y mantiene una curiosidad inevitable como prólogo a una reflexión y una indagación acerca de una escenificación a la que no está adaptado.
Por lo tanto, una concepción de la obra como totalidad y organismo vivo -ésta es quizás el propósito de este tipo de formatos-, que se identificará con el pensamiento de que de esta forma una sociedad llegaría a ser altamente civilizada.
Esta relación orgánica entre arte y sociedad produciría las condiciones más favorables para la creación de obras de arte así como para su apreciación de todos sus miembros. Aunque sea una finalidad utópica a la que por ahora no se le ve futuro, lo cierto es que el empeño es gratificante en tanto en cuanto pone de manifiesto una creatividad que se asoma en todas estas piezas y nos sugiere la búsqueda de nuevas sensaciones y emociones.
No sé cómo explicarlo: los recuerdos te siguen; pero cuando te vuelves, nunca están ahí. (Benjamín Prado)