- Conocí al cubano ORESTES en su taller de La Habana y me deslumbró la prestidigitación de su obra, el encantamiento de una recreación precolombina y barroca de un universo caribeño en continuas metamorfosis.
- Tal es así que me quedé con una pieza suya que era una síntesis de cuento y leyenda, de mutaciones plásticas que tenían una naturaleza tan real como irreal acerca de una emoción que inunda la percepción y se funde con ella.
- No hay duda que es un encantador de serpientes, un creador que aúna sensibilidad y una disección de amaneceres imaginativos, de fascinaciones amparadas en la visualidad hipnotizadora de un cabalista de los tiempos presentes.
Salís de la escritura al mundo y el mundo se vuelve a la
escritura. El corazón, el hígado, la entraña de la madre, no
tiene otra manera de vivir.
(Juan Gelman)
No hay comentarios:
Publicar un comentario