- El peruano MARTINAT, en sus instalaciones, se plantea una interacción con el espectador, el cual confluye en esos espacios, participa, escribe, dialoga y mantiene una curiosidad inevitable como prólogo a una reflexión y una indagación acerca de una escenificación a la que no está adaptado.
- Por lo tanto, una concepción de la obra como totalidad y organismo vivo -ésta es quizás el propósito de este tipo de formatos-, que se identificará con el pensamiento de que de esta forma una sociedad llegaría a ser altamente civilizada.
- Esta relación orgánica entre arte y sociedad produciría las condiciones más favorables para la creación de obras de arte así como para su apreciación de todos sus miembros. Aunque sea una finalidad utópica a la que por ahora no se le ve futuro, lo cierto es que el empeño es gratificante en tanto en cuanto pone de manifiesto una creatividad que se asoma en todas estas piezas y nos sugiere la búsqueda de nuevas sensaciones y emociones.
No sé cómo explicarlo:
los recuerdos te siguen; pero cuando te vuelves,
nunca están ahí.
(Benjamín Prado)
- Decía Jerrold Levinson que la creatividad es, en definitiva, asunto a veces de repensar, o de reinterpretar, o de reelaborar ciertas constricciones y no siempre permanecer con actitud creativa dentro de ellas o abandonarlas por completo.
- El brasileño VEIGA apura efectivamente esas opciones en el interior de una red de afinidades que le permiten, gracias a sus recursos materiales y visuales, incardinar un discurso de siluetas flotantes, de giros, de espectros huracanados que acaban en voraces voluptuosidades.
- Bajo una sensualidad cromática, que no está quieta e infecta todo el espacio, se asimilan a cielos de otro mundo, a cósmicas aleaciones que no tienen fin y nos invaden hasta someternos a sus leyes de rumbos interminables.
Temía la vejez y el abandono:
pensaba que la forma más triste de marcharse
es no tener a alguien que te diga adiós.
(Benjamín Prado)
- Todas estas obras encierran su simbolismo dentro de una urna de raigambre clásica, operando como testimonios de sombras ya idas y que ahora son evocadas en un cloroscuro que solamente deja lo fundamental para que la mirada tome el itinerario emocional que infunden.
- La chilena de origen catalán BRU, premio nacional de Artes Plásticas en 2015, formula sus creaciones con la conciencia plástica bien asegurada de la dimensión que requieren para lograr esas fantasmagorías figurativas que postulan la sabiduría de lo esencial, aquello que se encuentra en la mayor y más singular intimidad de nuestra memoria y evocaciones.
- Son configuraciones en las que escritura cromática señala un espíritu que protege y da visibilidad a la realización tanto de una pálida como de una melancólica significación que anidaba en el interior, que se exponía a quedarse allí sin esperanza y muerto ya el tiempo.
Quiero salir de casa sin infundir sospechas.
No quiero preguntarme lo que pudo haber sido.
(Benjamín Prado)
- La nueva marea china nos ha tomado de sorpresa en lo que al arte se refiere. Han roto sus códigos, su tradición y con rabia emprenden una andadura que no tenga más signo que su propia capacidad creadora.
- No les importa a los artistas que su obra tenga connotaciones de otros hemisferios o de otros imaginarios, ellos plantean sus problemas estéticos con una dinámica constructora imparable, resolviendo con eficacia y con un maravilloso protagonismo visual sus obras.
- Las innovaciones en este terreno son fulgurantes, provocativas, críticas y demoledoras. Su cosmos, que reinterpreta su acervo cultural, su historia y su naturaleza, les permite llegar, como en el caso de JIAGUO, a una colosal plataforma lingüística, de innumerables vertientes y prismas, que suponen una magnífica alegoría visual.
Pero aquí nadie escucha y los que hablan son cínicos:
sólo cuentan historias que no puedan creer.
(Benjamín Prado)
- Podemos etiquetar estas esculturas como queramos, pero lo que deber quedar claro es como se produce la aleación de dos fuentes estéticas, una remota y otra actual, para formar una obra irónica, iconoclasta, insolente y anatemizada.
- Si bien, para otras miradas, no tiene esos rasgos, sino los de fetiches paganos irrespetuosos, jactanciosos, descarados, procaces y desvergonzados, y muy simpáticos ante todo. Son como souvenirs grandes que nos acompañan hasta nuestra última morada.
- Inteligente y sarcástico, el colombiano OSPINA nos ofrece una categoría de objetos cargados de visualidad y no tanto conceptuales como símbolos de un mundo que no sabe reírse de sus tradiciones y lenguajes teniéndolos tan a mano.
Quizá no era feliz, tal vez no le importaba.
(Benjamín Prado)
- Los artistas chinos se están revelando como una fuente inagotable de sorpresas plásticas de una dimensión inusual en nuestro predios artísticos. Sus imaginarios son más explosivos, provocadores, alborotadores y demoledores.
- Es el caso de LIU, cuya obra no está solamente guiada por una compenetración de la forma y el color, de la figura y su representatividad, sino que además huele a ese símbolo que es el momento de concentración del lenguaje.
- Las últimas décadas del siglo XX en ese país propician la aparición plástica de unos seres que claman, gritan, existen y no se dejan arrastrar. Son personajes ficticios pero mediáticos, de perfil limpio y ejecución virtuosa, pero de fuertes connotaciones físicas y espirituales.
No es cierto que se pueda ser feliz junto a alguien
que lo conoce todo de ti menos quién eres,
ni al lado del que jura que la suerte está echada
y tu número existe nada más que en sus dados.
(Benjamín Prado)
- La contaminación, sea atmosférica o existencial, abarca todo tipo de hemisferios y de pensamientos y subyuga al sujeto humano que entre penumbras, sombras y brumas se queda quieto reflexionando sobre el pasado y el futuro.
- Para el catalán QUINTANA, que está exponiendo actualmente en la galería BAT de Madrid, la realidad de su dibujo prodigioso es encontrarnos solitarios y meditabundos, ignorados y contagiados, desprendiendo unas aureolas que son como metáforas desoladas de una vida paralizada en un instante concreto.
- Induce a la mirada a encontrarse a sí misma y a valerse de un presentimiento mediante un relato que lo concibe todo desde una posición en que lo metafísico se expande como una enfermedad posterior a lo infecto, a lo adulterado.
Oigo volar la suerte en la jaula de los dados
y las monedas de los usureros
caer como las gotas de un puñal.
(Benjamín Prado)