- Hay algo, algo tan indescriptible, en el acervo del que he tomado la luz y la sombra y empinado la cuesta de todos sus periodos en los que la obra de arte era un evento existencial, que me confabulo con cualquier creador que esté dominado por esa misma angustia y al mismo tiempo inventor de ese descubrimiento clamoroso.
- El chipriota MAKRIDES construye lo que es un espíritu que tiene distintas identidades físicas pero que todas están poseídas por lo visivo de sus creencias, esperanzas, miedos, además del resto de implicaciones que van desde lo moral hasta lo político.
- Y toda su obra, con ello, la hace en la búsqueda de una tematización que emana de los resultados de organizar un material intrínsecamente inerte, que de esta manera conforma una visión que se muestra útil en la fundamentación del sentido, tal y como lo proclama Richard Wollheim.
En el miedo a la muerte la muerte no vale pena. Los
afligidos no interesan, ni los tullidos por amor, ni el
portentoso ingenio de un verano. Importa la luz recibida en
forma de entrañas para verse.
(Juan Gelman)
- Richard Wollheim lo expresa de este modo: "la tematización de la imagen anuncia la representación. La figuración es una forma específica de la representación. La representación es ver en una superficie marcada cosas ligadas a las tres dimensiones. La tematización siempre con un fin".
- En la pintura del chipriota CHARALAMBIDES el magnífico sentido plástico en el que se sumerge dota de significado a una representación de la que emana una simbolización del misterio, una factura en la que las referencias históricas no han envejecido ni apagado, mantienen toda la fuerza de la imagen.
- Es justo reseña que su obra, a pesar de todas las apariencias, no obedece a ningún código ni a ninguna convención, ni siquiera a un sistema alegórico predeterminado, es creación sellada por su condición estilística y por una significación enmascarada.
La furia de la sangre atraviesa los campos del no pasa nada.
(Juan Gelman)
- Bouzianis fue un gran expresionista griego que conforme a los nuevos tiempos había perdido el sentido apolíneo, bello, exquisito, lo que no le hizo falta, eso es más que evidente, para ahondar en esa humanidad tan desolada de su época. Se consideraba que tal acepción, la de "expresionismo", tenía su origen en la novela "The Bohemian" del norteamericano Charles de Ray, publicada en 1878.
- También se comentó que era la calificación que se daban a sí mismos un grupo de jóvenes neoyorkinos, más bien festivamente que con otra intencionalidad. Incluso, asimismo, se señaló que el término "expresionista" se había utilizado en 1901 con motivo de una exposición del pintor Hervé en París. Lo cierto y verdad es que esta locución se importó a Alemania en 1911, es decir, treinta años después de su oriundez ligada a lo bohemio.
- Lo cual, sea una cosa o la otra, es independiente de que lo que verdaderamente importa es que la obra de este artista, por haber reunido y sedimentado, especialmente en sus retratos, una raíz idiosincrásica de la condición humana, merece estar en la gran sopera de la historia del arte (Willem de Kooning).
Enmudecía la tristeza cuando pasaba él y los sastres de la
mezquindad huían.
(Juan Gelman)
- Los paneles del padre fundador del arte moderno en Chipre que se encuentran expuestos en la A.G. Leventis Gallery de Nicosia, DIAMANTIS, quedan no sólo como testimonio sino también como una leyenda universal, poderosa, pletórica de hallazgos y configuraciones de un pueblo, de sus diferentes personalidades, de sus fuerzas y debilidades, de sus silencios y dolores. Su capacidad introspectiva es determinante y definitoria de una concepción plástica absolutamente enraizada.
- No se trata de un escenario expresionista, no aborda su hacer bajo esa formulación, al contrario, enfoca el proceso de creación como la comprensión y el reconocimiento de una vía de identidad y un esfuerzo integrador de significaciones y semánticas. Al final, son muchas realidades las que se conjugan, pero una la que queda en el fondo de nuestra mirada, la de una visión lacónica y callada de un tiempo ido y de una épica padecida.
- Al contemplar el conjunto de esta obra somos conscientes de una percepción que nos acopla íntimamente con el pensamiento de Albert Camus, en lo referente a que "uno no puede ponerse al servicio de quienes hacen la historia, sino al servicio de quienes la padecen". ADAMANTIOS siempre estuvo con estos últimos y supo así plasmarlo e inmortalizarlo.
La relación entre lo ciego y la fuerza de lo ciego
es una cuerda mal tendida que el invierno obliga a
comprender.
(Juan Gelman)
- Lippard habla claro cuando declara que las limitaciones de las galerías de marfil y de las imágenes de las revistas de arte están impidiendo el desarrollo de un arte que sueña con lanzarse sin miedo a las calles, a lo desconocido, con encontrarse y mezclarse con otras vidas.
- Bourriaud lo llama estética relacional, en cuanto que lo primordial es la relación entre las personas, el intercambio interhumano, en tanto que objeto artístico de pleno derecho. Por tanto, concluye, el arte es un estado de encuentro. Aliaga lo expone de una forma más clara: "el arte puede y debe estar preñado de vida, sobre todo si pretende insertarse en lo social".
- La obra urbana del francés NOIR es eso, pero enmarcándose en una percepción singular, meditada e iconográfica del tránsito ciudadano contemporáneo. Con un estilo muy sellado por él hace que sus personajes perfectamente definidos y coloreados hagan de vehículo para las miradas, de pensamientos y fines para los numerosos viandante, de inquisidores burlones, ya sea vociferadores o silenciosos. Un juego entre espejos sin fin.
La prisión del
dolor es estrecha, la baña una luz pálida que es prueba de la
luz. La libertad pregunta cuando la inventarán.
(Juan Gelman).
- México es otra gran historia del arte latinoamericano. Ha sabido hacer resurgir a lo largo del siglo XX una generación de artistas inolvidables, autores de unas obras hermosas y de un poderosa fuerza y fecundante testimonio.
- REVUELTAS ha sido uno de esos mexicanos, desaparecido desgraciadamente muy joven, de ese movimiento muralista que jalonaba la lucha de un pueblo, de un destino en pos de su dignidad, con una iconografía que en una síntesis de caracteres tomaba la dimensión de unas vicisitudes cósmicas.
- Para cada escenario tenía una respuesta concreta de representación de líneas y colores, de dinámicas y ritmos, de mínimas venturas y máximas desventuras, de imaginario invencible y revolución, de dicción contra fatalismo. Un legado más sobre el que sentir y pensar la existencia.
El tránsito de la posibilidad a la imposibilidad está lleno de
ayes de la noche.
(Juan Gelman)
- Creo que el mexicano SCHMILL ejecuta como nadie sus pesadillas sobre el infierno o un particular averno con el que está muy ligado. Si el pensar es un quehacer que supera toda praxis e incluso sobrepasa el obrar (Heidegger), el autor hace exactamente al revés.
- Sus imágenes son bárbaras, crueles, tenebrosas y contrarias a lo que declaraba Heidegger respecto a que la sustancia del hombre es la existencia pausada como ser históricamente (en estas piezas la historia sale contrahecha y con la guadaña a cuestas desde el principio, no da lugar a más). Al contrario, somos esencia, pero no la ideal de Platón, sino la endemoniada de Mefistófeles, en la que aún estamos y seguiremos anclados.
- Su espeluznante iconografía resuelve con eficacia la impronta plástica que debe contener la significación de una realidad en la que se desatan unos acontecimientos que deben involucrarnos también a nosotros, los receptores, que, espantados de nuestros terrores inculcados y atávicos, vamos sacudiéndonos por si podemos desprendernos de ellos.
Las médulas de los caídos dan de comer a los rumores
de una rosa.
(Juan Gelman).