Un paseo por la obra de grandes artistas.

miércoles, 26 de agosto de 2015

ANDREA HASLER (1975) / NO SÉ SI CONSTRUYO O DESTRUYO


  •  Muchos de los artistas actuales imitan a Damien Hirst en lo referente a convertirse en una marca como parte importante de la vida (no deja de ser lamentable), incluso como afirma él mismo, en hacer puro kitsch, porque se lo puede permitir al ser considerado un gran artista.   


  •  Para algunos es una forma de romper la abotargada monotonía de la mediocridad que ha constituido lo último del arte del siglo XX. Para otros es una continuación perversa, supuestamente transgresora y provocadora. Y para los demás hay que dejarlo pasar y seguir atentos a cada una de las manifestaciones que se sucedan.


  •  Lo cierto y verdad es que la obra de la suiza HASLER parte de una concepción esponjosa, informe, repulsiva de la carne humana, para recrear el sentido de una procreación impostada que empieza por las extremidades y está pendiente de culminar ese proceso evolutivo recto o inverso. Quizás su significado sea tan ambiguo al final que se nos escape en mil acechanzas y vericuetos, pero su materia evoca una sensación táctil de despojos en un matadero. 

Ahora ya luz y ritmo me azotan la conciencia
como este mar vacío
que anuncia su dolor.
(José Ramón Ripoll)

domingo, 23 de agosto de 2015

YAI PEI-MING (1960) / NUNCA LES INTERROGO


  • Primeros son cuerpos en espera del odio y de la muerte, después rostros que expresan contingencias, más tarde cabezas desdibujadas en descomposición de carne y espíritu y por último calaveras rasgadas, frías, inertes, que lanzan más mensajes y confesiones que si estuviesen vivas.    


  •  Alguien dijo que la faz aparece como un elemento manipulable, un campo de conflictos que se presta a todas las gramáticas, como un pozo de inquietudes, conflictos y síntomas: como un campo de violentos acontecimientos.   


  •  En estas obras del chino YAI PEI-MING hay un refrendo de todo ello, desde una consagración plástica y visual de unos puntos vitales que parten de la realidad acontecida para proponer y explicar una dimensión diferente a la mirada, hasta una conversión de la esencia pictórica en un pensamiento sobre la vulnerabilidad y la fugacidad de toda existencia.   

En este mar no hay música ni agua,
no hay fondo ni horizonte,
no hay símbolos siquiera de naufragios.
En este mar sólo hay memoria.
(José Ramón Ripoll)

sábado, 22 de agosto de 2015

MIGUEL BETANCOURT (1958) / ENCUENTROS DEL PRESENTE


  •  Todavía sigue fascinando el arte que no ha perdido en su conceptualización el trabajo directo del artista sobre la materia, sus manos afianzadas en los instrumentos, su sentido de aquello que se conocía y practicaba como oficio.  


  •  El ecuatoriano BETANCOURT, como muchos de los que han pasado por estos blogs, es uno de ellos, un creador que reivindica, en su manera de ejercer el proceso de concebir, la legitimidad y la elección de su cuerpo y su cerebro, todo ello conjuntamente.


  •  Por eso su imaginería es amplia, desbordante, aglutinadora y armonizadora de unas sinfonías cromáticas, de corte figurativo, que no están privadas de ese significado remoto y a la par actual, de esa plasticidad lograda a base de exaltar determinados valores que conjugan sensibilidad y visión.     

Puede que sea la muerte,
quien antes de ser música
dibuje su silueta
para seguir reinando.
(José Ramón Ripoll)

jueves, 20 de agosto de 2015

ANDRZEJ WRÓBLEWSKI (1927-1957) / ¿PODEMOS HABLAR?


  •  No dejan lugar al narcisismo, al yo, al pensamiento liberador, a la expresión emancipada. En estas obras son personajes que ya no cavilan ni conciben, sólo presienten hasta el fin de sus días.


  •  El polaco WRÓBLEWSKI conforma un itinerario plástico que da lugar al miedo en silencio, a la desintegración provocada por el sistema totalitario, al vacío relleno de miradas angustiadas, a la configuración sutil, enigmática, de perfiles cromáticos fríos, distantes, cargados de la grisura y el sometimiento. 


  •  Es una libertad creativa (su antítesis) basada en el ser humano desplazado de su naturaleza, la que él ha conocido y reflejado como símbolo de indefensión, parálisis, inmovilismo. Como un castigo a significar en el seno de un contexto concreto como válido por indeterminado.   

Duele el mar o la tierra o el pensar en sus signos,
duelen los pensamientos que sangran las palabras.
(José Ramón Ripoll)

martes, 28 de julio de 2015

GERMÁN GUTIÉRREZ CUETO (1893-1975) / MIS ESCULTURAS SON INVOCACIONES


  •  Se van cerrando círculos, se van geometrizando los pensamientos, aunque el impacto de algún rostro no tiene razón para ocultarse, pero es lo mismo, surgen abstracciones y contornos simbolistas, cuerpos de herrumbres, fósiles que no se sabía que existían. 


  •  Son elaboraciones que el mexicano CUETO intuye a través del proceso que le va guiando hasta encontrar la culminación que limite con los sueños de la tierra. Dentro de ese contexto vanguardista del siglo XX, él confiere a su creación su propio territorio, nacido entre las direcciones que eran la fuente de su preocupación.


  •  Por eso su trabajo es sutil pero instintivo, formal pero ligado a la realidad, expresivo y también convincente. Deja resquicios a fenómenos de incertidumbre porque como autor está persuadido de que su lenguaje ha de ser un hito en el tiempo para la infinidad de la mirada, para su curiosidad y ubicación en una superficie tan definida como indefinible.       

Tras acudir a las palabras
para explicarte sus misterios,
entre sus símbolos encuentras
tu más gélido invierno.
(José Ramón Ripoll)

sábado, 25 de julio de 2015

A MITAD DEL MURO COINCIDEN DOS ISLAS / FELIPE ALARCÓN Y FRANCISCO GOVÍN

 Una muestra de la pintura cubana actual está presente en estos días en la galería Eka Moor de Madrid,  la que protagonizan los artistas Felipe Alarcón y Francisco Govín. Su rótulo ya es de por sí significativo de una conciencia plástica del exilio, del desarraigo, de la lejanía y de la evocación.  Son experiencias y vivencias de su propia cualidad artística, que dan lugar a su identificación, y a su sentido del lenguaje tatuado en la memoria.  

  •  La obra de ambos autores, aunque se manifiesta dentro de un devenir que se sucede como si se produjese en el pasado y anticipase un futuro, reúne rasgos fisonómicos que son propios de dos creadores que parten de una figuración que se estructura como una ficción que no debe darse por finalizada mientras en la mitad del muro, además de coincidencia, haya unificación.   


  •  Exaltadoras ambas obras de cosmovisiones y microcosmos, de símbolos y metáforas multiplicados por la mitología isleña, por su génesis de un tiempo que gravita más hondo cuando es lo uno lo que se perfilaba en el interior de sí mismo y ahora ya es lo otro, lo que está allá y quien sabe si volverá.   


  •  Su visión, marcada por una representación en la que lo cromático alcanza el virtuosismo de un signo, es locuaz, emocional, perfectamente encajada en su misión, en su élan, de tal forma que contornos, personajes, escenarios, espacios y tiempos, engloban un mensaje fuertemente enérgico, apasionado, vigoroso y sedimentado, sin que con ello "no se permita al espectador terminar cada uno de los cuadros" (Manuel Vicent).   

Hay una máscara en la noche
que me recuerda a un sueño
que tuve con la vida.
(José Ramón Ripoll)